
El Puerto de Manzanillo concentró alrededor del 40% del movimiento de contenedores que entraron y salieron de México, consolidándose como el principal nodo del comercio exterior del país. Su desempeño reciente estuvo estrechamente vinculado al comercio transpacífico, particularmente a la importación de mercancías provenientes de Asia, así como a su cercanía con los principales centros industriales, de consumo y distribución del territorio nacional.
De acuerdo con José Antonio Contreras, director general de Contecon Manzanillo, el crecimiento observado en los últimos años respondió a una combinación de factores logísticos y geográficos.
“Manzanillo, en los últimos cuatro o cinco años, ha sido lo que ha detonado el crecimiento logístico dentro de México y en el Pacífico latinoamericano”.
El directivo explicó que la importación desde Asia, en particular desde China, mostró un incremento acumulado superior al 70% en los últimos cuatro años. “Es un crecimiento extremadamente alto, impulsado por el hecho de que Manzanillo es el primer puerto que tocan los servicios marítimos que vienen de Asia y por su proximidad a los principales centros de fabricación y consumo”.
Durante 2025, el comportamiento de los volúmenes mostró un escenario distinto. Contreras señaló que el puerto enfrentó un proceso de estancamiento, alineado con la desaceleración económica y la incertidumbre arancelaria.
“Este año estamos viendo un estancamiento en los volúmenes, algo que no solo afecta a Manzanillo, sino a todos los puertos de entrada y salida del país”.
A pesar de ello, el puerto mantuvo su papel estratégico dentro de la economía mexicana, al concentrar una parte relevante de los insumos destinados tanto al retail como a la planta productiva nacional.
Sectores industriales vinculados al puerto
El movimiento de carga en Manzanillo estuvo directamente relacionado con sectores industriales clave. Entre los principales usuarios se encontraron grandes cadenas de retail, la industria automotriz, fabricantes de línea blanca y empresas manufactureras ubicadas en distintas regiones del país.
“La industria automotriz es un gran usuario del puerto, al igual que la manufactura y el retail”, indicó el directivo.
En este contexto, Contecon Manzanillo se posicionó como la terminal con mayor volumen operado dentro del puerto y a nivel nacional, pese a haber iniciado operaciones en 2013.
Expansión e inversiones en infraestructura
Desde 2023, la terminal operó su fase tres de expansión y se preparó para iniciar la fase cuatro en enero de 2026. Con estas etapas, la capacidad instalada proyectada se acerca a los 2.5 millones de TEU, frente a los 1.5 millones registrados en 2023, lo que representó una ampliación superior al 40%.
“Entre la fase tres y la fase cuatro, las inversiones superan los 400 millones de dólares”, precisó Contreras.
Los recursos se destinaron tanto a infraestructura —muelles y patios— como a la adquisición de equipos de muelle y patio. Actualmente, la terminal cuenta con 1.3 kilómetros de muelles operativos.
Preparación para buques de gran escala
Uno de los ejes centrales de la estrategia operativa es la adaptación a buques de mayor tamaño. “Los buques más grandes que navegan hoy tienen 400 metros de eslora y capacidades de hasta 24,000 TEU, y eso requiere planificación con antelación”.
En 2023, Contecon Manzanillo incorporó grúas de gran alcance y desarrolló muelles con calados de hasta 17 metros. “Somos la única terminal de Manzanillo que puede operar este tipo de barcos y que cuenta con muelles cercanos a los 18 metros de profundidad”, afirmó el directivo.
En materia energética, la terminal inició un proceso de transición hacia equipos híbridos. “La inversión en equipos híbridos nos permitió reducir alrededor de 50% el consumo de combustible”.
Más de la mitad del parque de equipos operó bajo esta modalidad, con la meta de migrar completamente a tecnologías híbridas o eléctricas.
En 2022, la terminal obtuvo la certificación de carbono neutro bajo la norma ISO 14064, lo que implicó auditorías periódicas de emisiones y esquemas de compensación ambiental. “Cada año tenemos que auditar nuestras emisiones y los mecanismos de compensación para mantener ese equilibrio”.
La operación portuaria requirió inversiones constantes en seguridad y control. La terminal incorporó sistemas de videovigilancia con inteligencia artificial y reforzó los programas de capacitación para el personal y usuarios.
“Las operaciones en una terminal tienen un nivel de riesgo alto y la seguridad requiere inversión constante”. Asimismo, se destinaron recursos a sistemas de conectividad y comunicación con clientes, con el objetivo de mejorar la trazabilidad y la interacción operativa.
Retos estructurales del sistema portuario
Entre los principales retos para elevar la competitividad portuaria, Contreras identificó la infraestructura externa, la seguridad en carreteras y la disponibilidad energética. “La conectividad carretera y ferroviaria es fundamental, al igual que la seguridad y la certeza en el suministro eléctrico”.
Contecon Manzanillo estimó cerrar el año con un movimiento de entre 1.5 y 1.6 millones de TEU, dentro de un puerto que manejó alrededor de cuatro millones. “Cuando un puerto tiene un problema operativo, las fábricas se paran y los productos no llegan al retail”, concluyó Contreras.
En un sistema donde cuatro de cada diez contenedores del país transitaron por Manzanillo, la operación portuaria se mantuvo como un componente clave para la continuidad industrial y logística de México.
FUENTE: https://mexicoindustry.com/